Archive for the ‘DVD/video: recomendados’ Category

Buena vida delivery

Miércoles, Mayo 11th, 2005

Buena vida delivery

País: Argentina, Francia, Holanda
Año: 2004
Título internacional: Good life delivery
Guión: Leonardo Di Cesare y Hans Garrino
Dirección: Leonardo Di Cesare
Actores: Ignacio Toselli, Mariana Anghileri, Óscar Núñez, Alicia Palmes, Sofia da Silva, Ariel Staltari, Pablo Ribba, Marcelo Nacci, Ricardo Niz, Oscar Alegre, Hernán Ticona, Gabriel Goity.
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Ésta es la primer película de Di Cesare

Guión costumbrista, bajos costos de producción, escasas escenas en exteriores, actores desconocidos (salvo por la breve participación del “Puma” Goity), promoción casi nula… Éstos son los condimentos básicos de Buena vida delivery, magnífica tragicomedia argentina donde todo -hasta los churros- se convierte en una buena excusa para reflejar lo peor de nuestro “ser nacional”.

Ya desde su título, la ópera prima de Leonardo Di Cesare destila ironía. Aquí la buena vida sólo aparece como una meta para quienes planean irse del país, y el delivery no es más que una palabra de moda, totalmente ajena a nuestros usos y costumbres.

Sin dudas, el film tiene algo del humor sórdido de ciertas viejas películas italianas: ese humor que en el fondo angustia, sencillamente porque en ningún momento se despega de la cruda realidad. Al contrario, nos la echa en cara.

Hernán/Ignacio Toselli, víctima... ... de Pato/Mariana Anghileri y su familia

De hecho, la situación crítica que atraviesa Hernán -muy convincente, Ignacio Toselli- es la punta del iceberg de un contexto de crisis económica, desempleo, explotación, y casas ocupadas. Es también el caldo de cultivo ideal donde pululan personajes típicamente nuestros, y donde brota una idiosincracia inconfundible: la del chanta, la del que está para otra cosa.

Óscar Núñez, genial como Venancio

Así, encontramos a Seba, que se niega a distribuir volantes (porque él es repartidor, y no volantero); a Beto, que se queja de los “tanos de mierda” (porque lo hacen esperar seis meses para entregarle el pasaporte europeo); al jefe de Hernán, empecinado en mantener su improductivo servicio de delivery; y al más chanta e inescrupuloso de todos: Venancio (excelente, Óscar Núñez).

Una producción de bajos costos, pero igualmente efectiva

Aunque juega con personajes fácilmente renocibles, la película sabe evitar los estereotipos burdos. Este acierto es el resultado no solamente de un guión inteligente, sino también de buenas actuaciones. Por otra parte, el largometraje se luce por el uso de determinados recursos cinematográficos -como los planos repetitivos, o algunos juegos de sombras- que generan un logrado clima de agobio y opresión.

Decididamente, Buena vida delivery le hace honor al denominado (y muchas veces criticado) “nuevo cine nacional”. En pocas palabras, se trata de una propuesta entretenida, interesante y, por lo tanto, altamente recomendable.

Nietos (identidad y memoria)

Viernes, Abril 29th, 2005

Nietos (identidad y memoria)

País: Argentina
Año: 2004
Sin título internacional
Guión y dirección: Benjamín Ávila
Sitio oficial

La última dictadura militar argentina se ensañó con bebés como éste

Nietos (identidad y memoria) es un documental hecho a pulmón, de factura rudimentaria -mala iluminación, escasos exteriores, fotografía en blanco y negro, sonido deficiente-. Sin embargo, la falta de recursos no fue un impedimento para que Benjamín Avila hiciera de su proyecto un trabajo pertinente, comprometido, conmovedor, certero a la hora de reflejar uno de los aspectos más terribles de la última dictadura militar argentina.

Cuando la estrenaron en las salas porteñas, la película pasó totalmente desapercibida. Seguramente, muchos de los que faltaron a la cita se habrán quejado de este cine nacional obsesionado con la problemática de los desaparecidos. Otros -y aquí me incluyo- se habrán amparado en cierta “falta de fuerzas” como para volver a enfrentar el tema en cuestión.

Estela Carlotto, columna vertebral de Abuelas de Plaza de Mayo

Por suerte, los lanzamientos en DVD/video siempre nos brindan una segunda oportunidad. En este caso, vale la pena aprovecharla para revisar nuestro pasado más reciente (dicho sea de paso, ayer 28 de abril se cumplieron 28 años de la primera vuelta de las madres en Plaza de Mayo, fecha que se menciona en esta película) y para reconsiderar, al menos por un momento, el recuerdo, la esperanza, el dolor con los que las Abuelas de Plaza de Mayo y sus nietos lucharon y siguen luchando para reparar las secuelas del horror.

El documental combina entrevistas con imágenes de archivo

Mientras la revisión histórica parte de la proyección de extractos de noticieros de la época (la mini cobertura que el camaleónico periodista Roberto Maidana realiza de un operativo comando es una joyita), el contacto con determinadas experiencias de vida se basa en los testimonios de protagonistas directos (se destaca, entre otros, el de Mariana Pérez que relata los entretelones de la recuperación de su hermano apropiado).

La de los hermanos Goncalves: otra historia conmovedora
La propuesta de Ávila tiene la virtud de ser concisa y breve -dura apenas 75 minutos- y respetuosa de los entrevistados. También sabe ser discreta: las intervenciones del entrevistador apenas se adivinan y no esconden ninguna intención amarillista (las imágenes contundentes, por ejemplo las de los restos NN, son lo más ascépticas posible).

Por todo esto, Nietos (identidad y memoria) merece un lugar en nuestra lista de películas para alquilar. Además de satisfacer cierto interés social e histórico, es una lección de cómo se puede hacer un film digno con muy poco presupuesto.

Novia fugitiva

Sábado, Abril 23rd, 2005

Novia fugitiva

País: Estados Unidos
Año: 1999
Título internacional: Runaway bride
Guión: Josann McGibbon y Sara Parriott
Dirección: Garry Marshall
Actores: Julia Roberts, Richard Gere, Joan Cusack, Hector Elizondo, Rita Wilson, Paul Dooley, Christopher Meloni, Donald Logue, Reg Rogers, Yul Vazquez, Jane Morris, Lisa Roberts Gillan, Kathleen Marshall, Jean Schertler, Tom Hines

Como de costumbre, Julia seduce con su sonrisa

Novia fugitiva es una de esas comedias románticas protagonizadas por una pareja con química (en este caso, los célebres Julia Roberts y Richard Gere se reencuentran nueve años después de la recordada Mujer bonita), y cuya historia incluye gags más o menos graciosos y un infaltable final feliz. A esto, hay que agregarle un linda fotografía -preferentemente son tomas de alguna verde campiña- y una banda sonora pegadiza, basada en conocidos hits difundidos por FM.

La receta suele ser infalible cuando uno quiere ver algo para entretenerse, despejarse, distraerse. Por supuesto, este género ofrece algunos títulos mejores que otros: en un extremo, tenemos bodrios como la recientemente vapuleada Hitch, especialista en seducción y, en el otro, propuestas más encantadoras como Cuatro bodas y un funeral -dicho sea de paso, mi favorita de este estilo- y Notting Hills.

La campiña verde, allá atrás El director Gary Marshall, en el medio de la súper pareja

Entre ambos polos, Novia fugitiva se ubica justo en el medio. Por un lado, no es absolutamente mala ni insoportable porque la dupla Roberts/Gere es efectiva, porque la trama tiene gancho, porque algunas escenas son graciosas, y porque a veces es bueno que las cosas pasen tal como los espectadores queremos. Por otra parte, tampoco es para tirarse al piso justamente por ser bastante previsible, porque se hace laaaaarga y por la presencia de ciertos “discursillos” trillados sobre lo mal que los seres humanos solemos manejar nuestras relaciones.

Richard, y sus ojitos pícaros

Aquí Julia Roberts recurre a su risa contagiosa y a ese halo seductor que la protege de torpezas y metidas de pata propias de sus personajes. A su vez, los ojitos rasgados de Richard Gere vuelven a destilar esa mezcla de ternura y picardía que hace suspirar a tantas mujeres.

Por lo demás, no hay mucho que agregar. En definitiva, Novia fugitiva es una comedia para pasar el rato. Y, al menos en algunos momentos, no hace falta pedir más: eso basta y sobra.

Las trillizas de Belleville

Viernes, Abril 15th, 2005

Las trillizas de Belleville

País: Francia, Bélgica, Canadá, Reino Unido
Año: 2003
Título internacional: The triplets of Belleville
Guión y dirección: Sylvain Chomet
Actores: Béatrice Bonifassi, Lina Boudreault, Michelle Caucheteux, Jean-Claude Donda, Mari-Lou Gauthier, Charles Linton, Michel Robin, Monica Viegas.
Sitio oficial

Acá están. Éstas son... las célebres trillizas

A algunos les causó rechazo, y a otros les encantó. Es que Las trillizas de Belleville, estrenada en 2004 en las salas porteñas y editada hace poco en DVD/video, provoca de todo menos indiferencia. En su balance cinematográfico de fin de año, Celuloide le asignó el oro de la categoría “Animación”. Hoy, le dedica esta tardía pero merecida reseña.

Sylvain Chomet, historietista francés radicado en Canadá

Ante todo, dos datos que merecen ser destacados. El primero: ésta es la opera prima del francés Sylvain Chomet (me pregunto qué hará en el futuro, una vez forjada cierta trayectoria). El segundo: para llevar sus inigualables dibujos a la pantalla grande, el historietista e ilustrador de 41 años eligió prescindir del diseño por computadora. En suma, su acercamiento al cine es “virgen”, tanto desde su experiencia profesional como desde lo artesanal de su trabajo.

Tal vez en esta “virginidad” se basa la originalidad estética y argumentativa de Las trillizas de Belleville. Alguien podrá alegar que los trazos y los colores de Chomet imitan a los de las viejas tiras animadas como Betty Boop, y que el personaje principal Champion -un voluntarioso e incansable ciclista- tiene algo del cómico francés Jacques Tati cuando era joven.

Madame Souza, entrañable Bruno, todo un personaje

Es muy cierto, pero de algún modo esta coproducción se las ingenia para evitar la copia burda. Por eso, en todo caso, prefiero decir que el largometraje “recrea” cierto arte y determinado humor.

¿Acaso el protagonista Champion no tiene un aire a Jacques Tati?

Sin dudas, el humor de Las trillizas de Belleville es difícil de clasificar. Por momentos, es simple e ingenuo (como la repetición del ladrido del perro Bruno ante el paso del tren, o la desviación permanente del ojito de Madame Souza, la abuela del mencionado ciclista) y, por otros, resulta mordaz y hasta escatológico (impresiona cuando, por ejemplo, las trillizas fagocitan a los pobres sapos). Dada esta ambivalencia, muchos sostienen que estos dibujos no son aptos para niños, sentencia que no comparto (¿los chicos están acostumbrados a ver tantas cosas de mal gusto, y justo hay que privarlos de un film a veces crudo pero tan inteligente como creativo?).

El Tour de France, una obsesión

Además de la estética y del guión, otro hallazgo de esta película es la banda sonora. Para empezar, el tema central -Belleville rendez-vous- es extraordinario. Por otra parte, como el film es prácticamente mudo, uno aprecia aún más los efectos de audio -voces, golpes de pies y manos, ruidos varios- y la combinación de ritmos de jazz con un poco de música clásica y una melodía cantada en portugués.

Las trillizas de Belleville es uno de esos títulos que -gusten o no- resultan difícilmente olvidables. Por lo pronto, mal o bien, sacude al espectador, y de paso lo obliga a conocer -y en el mejor de los casos a apreciar- algo muy diferente de las imponentes animaciones hollywoodenses. De lejos, se trata de una opción súmamente recomendable para alquilar este u otro fin de semana.

Diarios de motocicleta

Martes, Abril 5th, 2005

Diarios de motocicleta

País: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Argentina, Chile, Perú
Año: 2004
Título internacional: The motorcycle diaries
Guión: José Rivera, basado en publicaciones de Ernesto “Che” Guevara y de Alberto Granado
Dirección: Walter Salles
Actores: Gael García Bernal, Rodrigo De la Serna, Mercedes Morán, Jean Pierre Noher, Lucas Oro, Marina Glezer, Sofía Bertolotto, Franco Solazzi, Ricardo Díaz Mourelle, Diego Giorzi, Facundo Espinosa, Mía Maestro, Susana Lanteri, Natalia Lobo.
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Walter Salles, ya reconocido por Estación Central

En honor a la verdad, siempre le tuve un poquito de miedo a Diarios de motocicleta, recientemente editada en DVD/video. En general, desconfío de las coproducciones súper multinacionales (en este caso, son siete los países involucrados) y, por otro lado, considero que recrear episodios biográficos de cualquier personalidad histórica de envergadura -en este caso, el “Che” Guevara- es una tarea muy delicada. De hecho, se corre el riesgo de caer en posturas panfletarias (a favor o en contra), en estereotipos contraproducentes (¿cuántas veces el “héroe” sofoca a la persona?) o, sencillamente, en proyectos vacuos que no están a la altura de las circunstancias (más precisamente, del personaje).

Por suerte, el trabajo del brasileño Walter Salles -reconocido por haber dirigido la talentosa Estación central- elude los mencionados peligros y, por otra parte, la confluencia de varios países en la factura de esta producción encabezada por Robert Redford arroja un resultado consistente. Por ejemplo, aquí los personajes no hablan en ese castellano híbrido que pretende aglutinar a hispanoparlantes de distintas nacionalidades, sino en el idioma que les corresponde: los protagonistas, en argentino (en este punto, cabe destacar el esfuerzo del mexicano Gael García Bernal por imitar el acento rioplatense); los chilenos en chileno; los peruanos en peruano.

Gael García Bernal, y su increíble parecido al Che Rodrigo De la Serna se lleva las palmas como Alberto Granado

Probablemente, uno de los mayores aciertos de Diarios de motocicleta sea su guión. Efectivamente, José Rivera supo entregar una adaptación verdaderamente cinematográfica de las cartas del Che y del testimonio de su compañero de ruta,
Alberto Granado. Aquí no hay abuso de la voz en off (recurso que suele saturar muchos relatos autobiográficos), y el poder expresivo de las imágenes pesa más que el de los parlamentos (algo fundamental que evita el mencionado riesgo panfletario, y que además revela la calidad fotográfica del film).

El verdadero Alberto Granado, hoy

Asimismo, esta “road movie” tiene el tino de concentrarse en una relación de amistad, la de los jóvenes Ernesto y Alberto, y en la aventura que emprenden juntos. De este modo, la caracterización del “Che” como futuro líder revolucionario pasa a un segundo plano y, por lo tanto, esquiva potenciales controversias.

El auténtico Ernesto Guevara, antes de llamarse Che

Las actuaciones constituyen otro aspecto sólido de la película. A pesar de que algunos lo notaron tenso o demasiado “marcado”, García Bernal encarna dignamente al Ernesto Guevara de 23 años, estudiante de medicina, tímido, asmático, acomplejado para bailar, extremadamente sensible ante el padecimiento ajeno, y cuyos gestos permiten vislumbrar su carisma y compromiso social. Lo que sí sucede es que el desempeño del mexicano aparece eclipsado ante el brillo de Rodrigo De la Serna, encargado de representar al extrovertido Alberto Granado.

Al guión, a la fotografía y a las actuaciones, hay que sumarles la banda de sonido (no tanto por la canción de Jorge Drexler, ganadora del Oscar, sino por la labor de Gustavo Santaolalla). Sin dudas, la música acompaña de manera sobria pero conmovedora el viaje de estos compañeros de aventura arrojados a las rutas de una América Latina que los acoge, los seduce, los emociona, los modifica y, al final de cuentas, los convierte en indiscutibles hombres de bien.