
País: Argentina
Año: 2003
Título internacional: The saddest music in the world
Guión: Guy Maddin, basado en un guión original de Kazuo Ishiguro.
Director: Guy Maddin
Actores: Isabella Rossellini, Mark McKinney, Maria de Medeiros, David Fox, Ross McMillan, Louis Negin, Darcy Fehr, Claude Dorge, Talia Pura, Jeff Sutton, Graeme Valentin, Maggie Nagle, Victor Cowie, Jessica Burleson, Wayne Nicklas.
Sin sitio oficial.
En medio de tanto documental, cámaras testigo y cabales muestras de cómo se puede terminar con las quimeras del cine, La canción más triste del mundo es buena medicina.
No tengo nada en contra de las novelas filmadas, fotograma tras fotograma perfectamente musicalizado, pero cuando provocan adormecimiento es necesario un vuelco de 180° y extraer lo mejor de esa ensoñación. La película de Maddin es la combinación perfecta entre ilusión y fantasía. Un sueño inconexo, con imágenes que no siempre tienen sentido pero que al final las unimos como piezas en un rompecabezas. Y así como los sueños, tiene tantas interpretaciones como espectadores.
Isabella Rossellini es Lady Port-Huntley, una empresaria de la cerveza que decide lanzar un concurso internacional buscando la música más triste. “Si estás triste y te gusta la cerveza yo soy tu Chica” dice mientras le pone moño a la idea.
Así llegan los concursantes por país representando su música e interpretando cada canción lo más trágicamente posible. El concursante por Estados Unidos (Mark McKinney de The kids in the hall) es un viejo conocido de la Baronesa y uno de los responsables de su invalidez. También concursará su hermano (Ross McMillan) representando a Serbia y su padre (David Fox) a Canadá.
Esta pequeña alegoría sobre la lástima, la piedad y todo eso que como países o individualmente estamos dispuestos a hacer para conseguir algo de “caridad” remueve la cartelera porteña tanto como lo hizo, salvando las distancias, hace unos años Adictos al sexo de John Waters.
Durante varios tramos de esta ilusión de Maddin, pensé en Waters como referente. Aunque desde otro lugar menos escatológico y más oscuro, los guiños se parecen.
Pero ya es hora de volver a la realidad, una canción de cuna y todos a dormir.