Escondido (Caché)
Lunes, 22 Mayo 2006 por Lara Croft
País: Alemania, Austria, Italia, Francia
Año: 2005
Título internacional: Caché
Guión: Michael Haneke
Director: Michael Haneke
Actores: Daniel Auteuil, Juliette Binoche, Maurice Bénichou, Annie Girardot, Bernard Le Coq, Walid Afkir, Lester Makedonsky, Daniel Duval, Nathalie Richard, Denis Podalydès, Aïssa Maïga, Caroline Baehr, Christian Benedetti, Philippe Besson, Loic Brabant.
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Son muchas las preguntas que y dudas que dan vueltas en la cabeza luego de ver Escondido. También bronca, reconocimiento y (porqué no decirlo) tristeza. Por haberse sentido tocado, haber sentido que se trasgredieron los límites de la ficción en la sala de cine y en la historia hay un poco de nosotros, lo peor.
Los Laurent (Auteuil y Binoche) comienzan a recibir videos, que sin ser reveladores son lo suficientemente perversos como para alterar los sentidos. Extrañamente el adormecimiento es tal que les lleva tiempo tomar conciencia de lo que representa estar siendo vigilados.
Escondida está la cámara que toma esas escenas, escondido está el protagonista dentro de su maraña de historias y recuerdos, y escondidos estamos nosotros siendo testigos (y hasta cómplices) de la vida de Georges, Anna y su hijo Pierrot.
Cuando la tensión sube y las alarmas suenan comienzan a salir algunas cosas a la luz, quedan expuestas mentiras, desconfianzas, falsedades. Situaciones muy graves todas ellas, pero no parecen provocar daños mayores, el daño ya está hecho, es muy anterior.
Con cada descubrimiento se abre una puerta para cerrarse inmediatamente y luego abrir otra que desencadenará una sucesión de pasadizos que en definitiva no conducen a ningún lado. Si llegáramos a encontrar una salida al laberinto será diminuta, muy oscura y nadie querrá cruzarla.
Mucho se ha dicho del final de la película, que hay que prestar atención, que la escena final cambia el contexto completo de la historia. No creo que sea necesario. ¿Realmente nos afecta que haya un final recto, preciso y revelador? ¿Nos hace falta?
Si lo vivimos día a día, lo que creemos lejos y superado un buen día vuelve a tocarnos la puerta. De lo que huimos es exactamente lo que finalmente reproducimos.
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