Archive for the ‘DVD/video: recomendados’ Category

Impulso adolescente

Lunes, Diciembre 4th, 2006

Impulso adolescente

País:Estados Unidos
Año: 2005
Título internacional: Thumbsucker
Guión: Mike Mills basado en la novela de Walter Kirn
Director: Mike Mills
Actores: Lou Taylor Pucci, Tilda Swinton, Vincent D’Onofrio, Keanu Reeves, Benjamin Bratt, Kelli Garner, Vince Vaughn, Chase Offerle, Dakota Goldhor, Walter Kirn, Kit Koenig, Sarah Lucht, Arvin V. Entena, Eric Normington, Allen Go.
Sitio oficial

Viendo Impulso adolescente no pude evitar imaginar a Justin, su protagonista, siendo alguno de los personajes principales de Amigos con dinero 15 años después. En ambas películas existen referencias a las crisis y a vivencias por etapas, como si en una carrera de postas una la antecediera a la otra.

Si bien en Amigos con dinero esa referencia tiene mucho que ver con cuestiones de clase social y de poder adquisitivo, también hay algo de crisis de quien atraviesa la década de los 30, inseguridades y estigmas que bien pueden haber comenzado en la adolescencia (Justin tiene 17). Sin embargo, hay una enorme diferencia: los terribles paradigmas de la adultez que intenta plasmar Amigos con dinero no lo son tanto sino que resultan tediosos e insignificantes.

En Impulso adolescente uno puede proyectarse (o recordar) y saber que ciertos complejos u obstáculos sí son el fin del mundo a los 17 años. Justin es interpretado por Lou Taylor Pucci, cuyo impulso de chupar su dedo pulgar derecho realmente es lo de menos. Sus inseguridades y falencias podrían detonar de cualquier otra forma.

Si hubiera sido así, creo que la película hubiera zafado de mucho de lo que se le acusa. No es tan fácil remontar el hecho de que es un film de un pibe que se chupa el dedo, por el prejuicio latente de que se trata de una tonta película adolescente.

Claramente se destaca el protagonismo de uno de los personajes y sin embargo pueden delinearse puntualmente las caracterísitcas de quienes lo acompañan. Tilda Swinton y Vincent D’Onofrio sus padres, Vince Vaughn su profesor y Keanu Reeves su insólito odontólogo.

El cine Indie norteamericano en su ya agotada vertiente de hacer todo con muy poco, noventa minutos de película dotada de aparentes insignificancias, a veces obtiene mejores resultados de quienes no rehúsan de esta característica y asumen la modestia de su historia.

La marcha de los pingüinos

Jueves, Octubre 19th, 2006

La marcha de los pingüinos

País: Francia
Año: 2006
Título internacional: La marche de l’empereur
Guión: Luc Jacquet, Jordan Roberts y Michel Fessler
Director: Luc Jacquet
Sin actores; locución a cargo de Morgan Freeman
Sitio oficial

Totalmente desinteresada en las moralejas y en los mensajes que el documental nos deja. La marcha de los pingüinos tiene valor por las imágenes en sí mismas. Nos permite acceder a espacios y retratos que nos sería imposible apreciar de otra forma.

Los pingüinos son monógamos, la pareja permanece unida durante la gestación y durante las primeras semanas de vida del bebé para garantizar su supervivencia. Éstas son algunas de las conclusiones a las que se llega luego de ver el film. Pero no cautivan, no atrapan, es lo de menos.

La voz de Morgan Freeman relatando por momentos es redundante, no es indispensable. Muchos pasajes son explícitos sin ella, pero tampoco importa, no abruma ni perturba.

Lo maravilloso es la cadencia al caminar de los pingüinos, la música que parecen seguir, la voluntad de su esencia por conservarse, el poderoso instinto y la magnífica naturaleza.

Luego vendrán las imitaciones, los intentos de hacer de esta historia un cúmulo de imágenes populares. Darle vida a los pingüinos, animarlos, musicalizarlos, darles una pieza que bailar y humanizarlos hasta hacerlos hablar… ¿Pero qué digo? ¡Eso ya se hizo!… Cierto que se estrena Happy feet.

Los productores

Lunes, Agosto 14th, 2006

Los productores

País: Estados Unidos
Año: 2005
Título internacional: The producers
Guión: Mel Brooks, Thomas Meehan
Director: Susan Stroman
Actores: Nathan Lane, Matthew Broderick, Uma Thurman, Will Ferrell, Gary Beach, Roger Bart, Michael McKean, Eileen Essell, David Huddleston, Debra Monk, Andrea Martin, Jon Lovitz, Bryn Dowling, Meg Gillentine, Kevin Ligon.
Sitio oficial

Leo Bloom (Mathew Broderick) es un empleado administrativo que tiene el aspecto del tipo que nació en los zapatos equivocados o en los correctos, da lo mismo. Me lo imagino como el hombre común y corriente que, aún logrando la fama, por alguna vuelta del destino al fallecer y hacer referencia a su deceso los periódicos hablarán de su nombre pero publicarán la foto de otra persona. Pasaría a formar parte del anecdotario popular la extraña fortuna con la que el destino trataba a Leo Bloom.

En cambio el director de teatro Max Bialystock (Nathan Lane), es el clásico patán que no duda en tomar lo que sobra de las carteras de las señoras mayores (y lo que no sobra también). Tuvo sus pequeños éxitos, es cierto, pero últimamente son sólo destellos de lo que solía ser y la crítica es muy dura con él. Uno se pregunta: si realmente es un genio entonces ¿dónde están las brillantes ideas?

Montar una obra de teatro destinada a fracasar es una de ellas. Gracias a la existencia de las compañías de seguros, si su obra fracasa tiene un millón de dólares asegurados. No sé si es una genialidad típica de un artista pero la idea es muy buena.

Hasta acá a grandes rasgos lo que sucede o esperamos que suceda. Si bien no he visto la versión original de Los productores (1968) pude mentalmente comparar a Broderick con su antecesor Gene Wilder y lamentarme de no haber visto aquella versión en lugar de ésta.

Por momentos a pesar de sus grandes esfuerzos –o quizás por ellos- su personaje queda grande, exagerado. Como si la meticulosidad en canciones y coreografías agotara la espontaneidad y quedara duro como de yeso.

En cambio Lane, bueno es un grande. Hay pocos actores que pueden hacer reír con tan poco (aunque en este caso hay mucho). Si es un estereotipo, si es un lugar común, no importa: Lane puede con eso y con mucho más.

Leo, Franz y Max

Si la idea de la obra es fracasar, entonces hay que buscar el peor guionista y el peor director para montarla, y aquí se dan dos de las escenas más memorables de la película: cuando contratan a Franz Liebkind (Will Farell), un acérrimo seguidor nazi autor de “Una primavera para Hitler”, y cuando el director Roger DeBris (Gary Beach) acepta dirigir la obra convirtiéndola en gran musical.

Son de esos momentos que, cuando pasen esta peli por cable en unos años, voy a quedarme mirando siempre.

Pido disculpas a los seguidores de Uma Thurman pero es que los musicales no son lo suyo.

Viendo los extras del DVD, notando el esfuerzo y la gran producción, uno no puede menos que recomendarla, pero lo hago más por debilidad que por sentido común. Es que… Lo admito… Me gustan los musicales.

Intimidad

Lunes, Mayo 15th, 2006

Intimidad

País: Alemania, España, Francia, Reino Unido
Año: 2001
Título internacional: Intimacy
Guión: Anne-Louise Trividic , basado en las historias de Hanif Kureishi
Director: Patrice Chéreau
Actores: Mark Rylance, Kerry Fox, Susannah Harker, Alastair Galbraith, Philippe Calvario, Timothy Spall, Marianne Faithfull, Fraser Ayres, Michael Fitzgerald, Robert Addie, Deborah McLaren, Rebecca R. Palmer, Greg Sheffield, Vinnie Hunter, Joe Prospero.
Sin sitio oficial

En los sobrecitos de azúcar de algunos bares aparecen escritas algunas frases de las que uno usa para bromear con los amigos o leer en voz alta pretendiendo ser Narosky. Hay una que dice algo así como “La grandeza de una persona se mide por el espacio que deja cuando se va”.
Cuando tenemos la capacidad de dejar que nuestro ombligo sea el centro de nuestro mundo y efectivamente miramos más allá ¿Qué pasa si en realidad es al revés? Si uno es el que tiene demasiados espacios vacíos que pretende llenar con desconocidos que al fin y al cabo poco tienen de especial.

Jay y Claire están inmensamente solos. No se conocen apenas se encuentran una vez por semana para tener sexo. Nada saben el uno del otro, tienen un acuerdo tácito implacable de reducir esos encuentros al sexo en sí, sin posibilidad de otro contacto. Poco importa si están casados, si tienen familia; ése no es el punto. Necesitan conservar ese momento en el que sienten que no hay presiones ni obligaciones. Hasta que el espacio (el interior) se hace demasiado grande y el contrato se rompe.

Ahí es cuando todas las libertades de las que se jactan se vuelven en contra. Intimidad o la mejor forma de arruinarte la vida.

After life

Jueves, Mayo 11th, 2006

After life

País: Japón
Año: 1998
Título internacional: IWandâfuru raifu
Guión: Hirokazu Koreeda
Director: Hirokazu Koreeda
Actores: Arata, Erika Oda, Susumu Terajima, Takashi Naitô, Kyôko Kagawa, Kei Tani, Taketoshi Naitô, Toru Yuri, Yusuke Iseya, Sayaka Yoshino, Kazuko Shirakawa, Kotaro Shiga, Hisako Hara, Sadao Abe, Natsuo Ishido.
Sitio oficial

Con el escepticismo intacto, la imaginación tuvo revancha. Encontrar un tema que llame a meditarlo y una forma de abordarlo, que lejos está de pretender sentar escuela.

En After life se nos invita a espiar, a tener una visión sobre lo que le ocurre al humano o a lo que queda de él inmediatamente luego de la muerte. La visión de Hirokazu Koreeda (cuestionable pero válida) una vez más pone foco en resultados. Como siempre en estos casos se nos juzga por el “cómo” vivimos, pero no se nos rechaza en base a las conclusiones. Al contrario, será uno mismo quien mejor o peor la pase en el más allá, según lo hecho en el más acá.

¿Qué tal la idea de mantener un único recuerdo como único lazo con la vida que hemos vivido? ¿Tener la posibilidad de llevarnos una sola cosa, un solo acontecimiento para que nos acompañe eternamente? ¿Qué elegir?

Por supuesto que los patrones terrenales se repiten en el más allá. Así la viejecita modesta y poco comunicativa elige verse por siempre bailando con el vestido que tanto le gustaba, o el adolescente rebelde e inquieto se niega a llevarse un recuerdo porque es injusta la medida (se niega a hacer lo que le dicen).

Así se suceden las historias con la sensación lógica de incomodidad que representa barajar la posibilidad de qué hacer si nosotros fuéramos los protagonistas de tremendo desafío. Elegir un recuerdo, sólo uno y revivirlo por siempre.