Archive for the ‘Destacados de la semana’ Category

La venganza de los Sith: a favor

Lunes, Mayo 23rd, 2005

Episodio III: La venganza de los Sith

País: Estados Unidos
Año: 2005
Título internacional: Star Wars. Episode III: revenge of the Sith
Guión y dirección: George Lucas
Actores: Hayden Christensen, Natalie Portman, Ewan McGregor, Ian McDiarmid, Samuel L. Jackson, Jimmy Smits, Frank Oz, Anthony Daniels, Christopher Lee, Keisha Castle-Hughes, Silas Carson, Jay Laga’aia, Bruce Spence, Wayne Pygram, Temuera Morrison
Sitio oficial

Episodio III: La venganza de los Sith no responde ninguna pregunta, no hay preguntas que responder. Se saben los hechos: que Anakin Skywalker es “tomado” por el lado oscuro de la fuerza, influenciado por el canciller Palpatine; que Padme dará a luz a los gemelos de la pareja, Leia y Luke; que los Sith toman el control de la galaxia, y que los Jedis sobrevivientes deben buscar el exilio. También sabemos ciertos hechos que no tienen que ver con la historia en sí: que Lucas tiene una “habilidad” de código morse para escribir los diálogos, muy duros y directos, ¿para qué más si después de todo el fuerte de la película no está en eso, no?, y que definitivamente las escenas románticas no son lo suyo. Dicho esto sería injusto pedirles maravillas a los protagonistas.

Anakin vuelve a tener pesadillas, esta vez con Padme Palpatine no demora en usar los miedos de Anakin a su favor

De todas formas, me parece la mejor historia de las últimas tres, aún con falencias, Natalie Portman, Ewan McGregor y Hayden Christensen logran mejores actuaciones que en los films anteriores. Comentario aparte merece Ian McDiarmid que como canciller es malo, es muy malo y le gusta serlo.

Ewan McGregor mucho más parecido a Alec Guinness que en episodios anteriores

Soy una seguidora, es cierto. Que durante casi toda mi vida esta historia estuvo dando vueltas esperando un cierre, también. Pero lo más cierto de todo es que esperaba más.

No sé si por haber escuchado críticas positivas de sectores que por lo general no son complacientes con este tipo de cine y especialmente con George Lucas, o por haberme influenciado por su estreno en el Festival de Cannes o por qué extraña razón estaba preparada para que La venganza de los Sith me dejara boquiabierta, sobrepasada y eso no sucedió. Esto no quiere decir que la película no me gustó, sino que quedé con una sensación de lo que pudo ser y no fue.

Por supuesto también lucha Yoda

No fui a buscar grandes actuaciones (de hecho podría haber sido protagonizada por Los pitufos), ni un gran guión. Fui a ver el cierre de esta impresionante historia que me atrapó siendo muy chica y que me fascinó todo este tiempo. Tengo la satisfacción de haber encajado todas las piezas en el enorme rompecabezas que durante 30 años Lucas creó.

Me parece asombroso que millones de personas hayan corrido al cine a ver una historia de la que todos conocen el final, y eso sea lo de menos. Veta que últimamente han explorado otros films como Dragón rojo o próximamente Batman begins, y eso es gracias a los climas, marketing, publicidad (completar con lo que les parezca mejor) que gestó George Lucas desde 1977.

Anakin en su camino al lado oscuro

No quiero caer en lugares comunes, ni hacer de La venganza de los sith algo intelectual. No hay que buscar significados ocultos ni acusar a Lucas de haber idiotizado a generaciones. Hay que verla por lo que es… Para los fanáticos, el tan ansiado cierre a la historia con más seguidores de las últimas décadas, y para los no fanáticos, un poco más de dos horas de puro entretenimiento.

La venganza de los Sith: en contra

Lunes, Mayo 23rd, 2005

El Episodio III, ¿exclusivo para fanáticos?

Advertencia: este post no es apto para fanáticos de Star wars. Si bien no quiero herir susceptibilidades ni provocar la ira de los incondicionales de Obi-Wan, Yoda, Darth Vader y demás criaturas del universo galáctico-futurista, tampoco puedo redactar nada demasiado favorable sobre la última entrega de esta serie tan elogiada como vilipendiada. Una vez más, me siento ajena a un furor que no entiendo ni -mucho menos- comparto. Una vez más, George Lucas me resulta cualquier cosa (el inventor de los FX, el fundador de una marca, un gurú del marketing, lo que quieran) menos alguien con talento para el cine.

George Lucas, un capo del merchandising

La historia de La guerra de las galaxias. Episodio III: la venganza de los Sith es una historia clásica, del bien contra el mal, cuyos personajes giran en torno a valores absolutos y a una realidad infranqueable. Hasta aquí, todo perfecto. De hecho, los cuentos fantásticos tradicionales se caracterizan por basarse en estructuras fijas, con arquetipos contrapuestos que se disputan una misma finalidad -la República, en este caso- para hacerla suya, a su manera.

El bien contra el mal, en el ámbito intergaláctico

Muchos alabaron que este capítulo fuera más “trágico”, y con un final propenso al triunfo de las “fuerzas oscuras”. Es una pena, sin embargo, que lo “trágico” surja sobre todo de la acumulación de un sinfín de batallas interespaciales y de duelos con espadas de rayos láser. Ni hablar de esas “fuerzas oscuras” enfrascadas en los ojos rojos de Anakin y Palpatine, y reducidas a la mínima expresión de una galaxia sumergida en lava.

Me explico mejor… Entiendo la euforia de los fanáticos provocada por el show de efectos especiales que alimentan las escenas de mayor acción, o por ver pelear al mismísimo Yoda (seguramente el enfrentamiento con el tiránico canciller quedará en los anales de la saga). También comprendo la angustia generada por las premoniciones acerca de la muerte de Amidala, y la inminente separación de la pareja protagónica.

Natalie Portman hizo lo que pudo...

Pero pienso que a lo mejor la película habría aumentado su dramatismo si, por ejemplo, Lucas hubiera sacado más provecho del espíritu dual, de las debilidades, de las tentaciones de quien terminará convirtiéndose en Darth Vader. Por otra parte, me pregunto en qué radica la supuesta “transgresión” de presentar un film donde vence el mal, cuando todo el mundo sabe que en realidad ésta es sólo una parte -el comienzo- de un relato que termina bien, con la victoria de los buenos.

En oposición a la opinión generalizada, creo que don George innova poco y nada en su última entrega. Ni siquiera estoy muy convencida de que haya mejorado los FX; al contrario creo que en general son bastante burdos, producto de una superposición de técnicas vía computadora y del más rudimentario de los collages de miniaturas (la excepción a la regla es -insisto- el duelo entre Yoda y Palpatine). Por su parte, la banda de sonido hace de su lei motiv una especie de marcha fúnebre irritante, agobiante, previsible cada vez que acecha el peligro.

Anakin y la mirada torva de Hayden Christensen Darth Vader y la inconfundible voz de James Earl Jones

De las actuaciones, tampoco puede decirse mucho a favor. Hayden Christensen no logra más que fruncir el ceño y poner la mirada torva, y los más experimentados y dúctiles Ewan McGregor, Samuel L. Jackson y Natalie Portman hacen lo que pueden: muy poco. Los que mejor se desempeñan son el escocés Ian McDiarmid en la piel de un Palpatine manipulador, ambicioso, malvado y, por supuesto, James Earl Jones con su voz al servicio del temible Darth Vader.

Los enfrentamientos en el averno, con sabor a nada

Posiblemente, Episodio III: la venganza de los Sith sea un film exclusivo para fanáticos, para aquéllos que ansían reencontrarse con los protagonistas de ese universo tan lejano, para quienes esperan lo esperable de la inventiva lucasiana, para los coleccionistas de megaproducciones multimillonarias. En cambio, para los demás, para quienes quedamos fuera del vértigo galáctico, para quienes ignoramos la importancia de ese ícono de casco negro que respira como entubado, toda esa gran parafernalia futurista desemboca en el vacío más absoluto… O sea, pura y sencillamente en la nada.

Hermanas

Miércoles, Mayo 18th, 2005

Hermanas

País: Argentina, España
Año: 2005
Título internacional: Sisters
Guión y dirección: Julia Solomonoff
Actores: Valeria Bertuccelli, Ingrid Rubio, Adrián Navarro, Nicolás Pauls, Milton De La Canal, Horacio Peña, Mónica Galán, Eusebio Poncela,
Pedro Balmaceda.
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Las fotos remiten involuntariamente a un pasado trágico

Suele criticarse al cine argentino contemporáneo por “dar vueltas sobre lo mismo”. Aquí, “lo mismo” remite a todo lo relacionado con la última dictadura militar que golpeó al país entre 1976 y 1983. Es verdad: desde La historia oficial de Luis Puenzo, el Séptimo Arte sirvió de catarsis para expresar el dolor, el miedo, la bronca y la impotencia acumulados durante tantos años. Lo cierto es que, quizás porque las heridas todavía continúan abiertas, algunos realizadores siguen abordando el tema, ahora de un modo menos brutal y directo, con la mesura que suele dar el paso del tiempo. Probablemente, éste sea el mayor mérito de Hermanas, título nada extraordinario pero de todos modos conmovedor.

La ópera prima de Julia Solomonoff tiene dos grandes puntos a favor. El primero es la presentacón de un guión simple, con un desenlace imprevisto, que prescinde de posturas discursivas y de regodeos escabrosos. La alusión al pasado en forma de flashbacks evita el recurso a escenas fuertes, es decir, a todo lo que alguna vez ya se mostró sobre la desaparición y tortura de personas. En realidad, en este relato importa más la recomposición de un presente todavía afectado por lo sucedido que la descripción de una época a esta altura por todos conocida.

Valeria Bertuccelli, la hermana mayor Ingrid Rubio, la hermana menor

En definitiva, ésta es la historia sobre el reencuentro de dos hermanas, sobre la manera en que cada una trata de rehacer su vida más allá de una tragedia. Desde este punto de vista, la película tiene algo en común con el hace poco comentado documental Nietos (identidad y memoria): describir un “después de…”.

El segundo punto a favor del largometraje de Solomonoff es la actuación de las protagonistas Valeria Bertuccelli -de quien hablamos cuando escribimos sobre Extraño- e Ingrid Rubio. Además de hacer absolutamente creíble el vínculo fraterno, ambas son capaces de generar situaciones por demás emotivas, especialmente hacia el final de la película. Por otra parte, de la actriz española debe subrayarse la facilidad para imitar el acento rioplatense.

Julia Solomonoff, satisfecha por haber dirigido su primera película

Por momentos, el film puede parecer lento, con escasa soltura o fluidez, y poco vuelo. Sin embargo, también existen algunos destellos metafóricos interesantes, como esa notable confusión de casas que refleja el sentimiento de “no pertencencia” por parte de Elena/Bertuccelli.

Seguramente, los espectadores cansados del cine nacional y de sus “vueltas sobre lo mismo” encontrarán que Hermanas es una propuesta tan repetida como aburrida. En cambio, quienes no sientan esta saturación podrán disfrutar de un trabajo honesto, discreto, sensible que, sin ser aleccionador, nos permite seguir reflexionando sobre nuestro conflictivo país.

La casa de las dagas voladoras

Lunes, Mayo 16th, 2005

La casa de las dagas voladoras

País: China, Hong Kong
Año: 2004
Título internacional: Shi mian mai fu, House of flying daggers
Guión: Feng Li y Bin Wang
Dirección: Yimou Zhang
Actores: Takeshi Kaneshiro, Andy Lau, Ziyi Zhang, Dandan Song, entre otros.
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Yimou Zhang, narrador por excelencia

Voy a ser directa, concisa, drástica: La casa de las dagas voladoras es puro cine… Con esta afirmación, no pretendo iniciar un debate acerca de la pureza en términos cinematográficos. Sólo quiero decir que la coproducción chino-hongkonesa es una lección de fotografía, de imagen en movimiento, de cómo el sonido puede estar al servicio de lo visual. Aquí no importa tanto lo que se cuenta, sino cómo se lo cuenta. Y definitivamente Yimou Zhang es un excelente narrador.

El encanto de los famosos bosques de la China

Antes de continuar, una recomendación para quienes decidan ver la película: por favor, presten mucha atención a los primeros diez o quince minutos, cuando se inicia la escena en el prostíbulo. Es que todo lo que sucede en ese marco concentra lo mejor del film: el vestuario (con esos trajes sedosos, coloridos, de diseño perfectamente cuidado), la dirección de arte (cuya composición de cuadro es perfecta), la coreografía de los juegos, las danzas y las luchas (a decir verdad, no hay mucha diferencia entre estas tres situaciones), la banda sonora (sobre todo la que acompaña a la acción con distintos ritmos de percusión), la belleza de los personajes (especialmente de la misteriosa Mei y del soldado Jin).

En ese lapso, La casa de las dagas voladoras deslumbra, atrapa, hipnotiza. Absolutamente todo se convierte en un verdadero festival para los ojos, como si se tratara de un show de fuegos artificiales. En realidad, es un adelanto de lo que vendrá, y evidentemente Zhang elige apostar a pleno desde el vamos.

La belleza de Jin y Mei Un duelo entre los personajes y los actores

Después de esta primera demostración de destreza, quizás la más impactante, el talento cinematográfico no cede. Los objetos -desde las famosas dagas hasta un simple poroto- tienen su protagonismo y, por lo tanto, merecen el despliegue de cuantas cámaras subjetivas sean necesarias para reforzar la fuerza y conmoción de los acontecimientos.

El vestuario y la escenografía son majestuosos

En este film reina lo visual, lo estético. Los parlamentos son escasos y breves. En realidad, la contudencia del relato parte de una acción recalcitrante (no hay ningún enfrentamiento que resulte previsible, aburrido), de la expresividad de los actores (la pelea entre los oponentes Jin y Leo esconde, más allá de la muestra de destreza física, un duelo actoral únicamente basado en miradas) y de la belleza de las imágenes (nada más encantador que esos bosques coloreados por distintas luces, por el ocaso otoñal, por las primeras nieves).

Tal vez, el único reproche que pueda hacérsele a La casa de las dagas voladoras es su final excesivamente dramático e incluso rebuscado. Pero como consta al principio de esta reseña, aquí no importa tanto lo que se cuenta, sino cómo se lo cuenta. Y -no tengan ninguna duda- Yimou Zhang es un excelente narrador.
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Nota aparte: ¡¿Cómo es posible que, en la última entrega de los Oscar, La casa de las dagas voladoras haya perdido el premio a la mejor fotografía ante El aviador?! :(

Contra la pared

Lunes, Mayo 9th, 2005

Contra la pared

País: Alemania, Turquía
Año: 2004
Título internacional: Gegen die Wand, Duvara karsi, Head-on
Guión y dirección: Fatih Akin
Actores: Birol Ünel, Sibel Kekilli, Catrin Striebeck, Güven Kirac, Meltem Cumbul, Zarah McKenzie,
Stefan Gebelhoff, Francesco Fiannaca, Mona Mur, Ralph Misske, Philipp Baltus, Hermann Lause, Karin Niwiger, Demir Gökgöl, Cem Akin.
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Sibel Kekilli lleva el nombre de su personaje

Ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín en 2004, Contra la pared es una de esas películas inconfundibles, que no se olvidan fácilmente (al contrario, uno sigue saboreándolas después de haberlas visto). Es que la coproducción turco-alemana se caracteriza por un guión crudo, sin concesiones y con aristas imprevisibles. Por otro lado, una mención especial merecen los actores, todos ellos y en particular Sibel Kekilli y Birol Ünel, responsables de encarnar a los protagonistas Sibel y Cahit.

Birol Ünel se luce como Cahit

Cuando se habla de “matrimonio por conveniencia” en términos cinematográficos, uno inmediatamente recuerda Green card, comedia de Peter Weir con Andie MacDowell y Gérard Depardieu, o cualquier otra historia donde el casamiento forzado desemboca en una relación romántica plena. Si nos atenemos a esta regla básica argumental, el guión de Fatih Akin la respeta a rajatabla. La única diferencia con los demás títulos es que aquí el utilitarismo convertido en amor excede cualquier escenario idílico para provocar un desmadre pasional con consecuencias impredecibles.

Akin parece saber bastante de psicología, sobre todo cuando se trata de abordar el comportamiento humano en circunstancias poco usuales. El director alemán de origen turco ya demostró esta habilidad en El experimento, thriller de ciencia ficción filmado en 2001, altamente recomendable para alquilar en DVD/video. Tres años después, vuelve a hacerlo con una temática distinta y de una manera menos lúdica.

Las tradiciones, con un peso contundente en esta historia La pasión, también

A diferencia de su predecesor, Contra la pared no especula con determinada situación experimental, futurista. Aquí las cosas pasan de un modo concreto, irreversible, trágico a la vieja usanza griega. De hecho, todo parece encadenarse en un serie de acontecimientos que conducen al desencuentro, a la pérdida, a lo tangencialmente irreparable.

Fatih Akin sabe desentrañar el alma de sus personajes

Por otra parte, así como gira en torno a la determinación de la fatalidad, el film también recurre a la fuerza de la tradición. Desde el punto de vista formal, Akin se permite recurrir a separadores de música folklórica otomana que hacen las veces de nexo entre los distintos “capítulos” de su relato. Desde el punto de vista del contenido, no falta la alusión a la gastronomía (a través de las comidas que prepara Sibel), a los ritos (a través del pedido de mano y de la ceremonia de casamiento), al idioma (a través de los reproches endilgados a Cahit).

En medio de tanto amorío pasteurizado con gusto a happy end, Contra la pared sobresale por tratarse de una propuesta directa, descarnada, potente, osada. Bien vale la pena verla y, como dice el propio protagonista, disfrutar por unos días de un terrible pero inigualable “hechizo”.