Archive for Abril, 2005

Una relación particular

Jueves, Abril 7th, 2005

Una relación particular

País: Francia, Suiza, Bélgica, Luxemburgo
Año: 1999
Título internacional: Une liaison pornographique, An affair of love
Guión: Philippe Blasband
Dirección: Frédéric Fonteyne
Actores: Nathalie Baye, Sergi López, Jacques Viala, Paul Pavel, Sylvie Van den Elsen, Pierre Gerranio, Hervé Sogne, Christophe Sermet.

Así como en enero y febrero emitió el especial Cine Queer, en abril el canal de cable I-Sat reserva la medianoche de los lunes para su ciclo de cine francés. En esta franja de programación, se destaca la proyección de Una relación particular, cuyo título original -Une liason pornographique, o Una relación pornográfica- escandalizó a los espíritus pacatos que pueblan esta bendita tierra argentina.

Nathalie Baye es, simplemente, ella

Nada más absurdo que la imposición de un eufemismo a una película que -lamento desencantar a quienes se hayan ilusionado- no tiene ni una escena porno. En
realidad, la palabra prohibida remite a las expectativas que los espectadores solemos albergar cuando se nos propone la historia de dos personas decididas a citarse una vez por semana en un hotel alojamiento -un telo, bah- exclusivamente para hacer el amor.

En principio, la idea del encuentro es tan desafectada como rigurosa: siempre el mismo día y a la misma hora, con un fin meramente sexual. Todo lo demás es anecdótico: los protagonistas no conocen nada de la vida del otro, ni siquiera el nombre de pila.

Una cita a ciegas únicamente en pos del sexo Ésta es una de las escenas más porno del film

Fomentando el voyeurismo latente o manifiesto en todos nosotros, el director belga Frédéric Fonteyne hace uso de una cámara pícara, aunque lo suficientemente discreta como para dejarnos con la intriga sobre lo que sucede a puertas cerradas en la habitación del hotel. También cuenta con la ductilidad del catalán Sergi López y de la francesa Nathalie Baye, que navegan entre la aparente frialdad de sus propósitos y la incipiente calidez de sus sentimientos.

Sergi López es, simplemente, él

Por si faltara más, está el guión de Philippe Blasband, que narra esta relación particular (después de todo, el título local no es tan desacertado) en forma de documental, con una voz en off y con entrevistas a los protagonistas. Así, el soporte pseudo-científico acentúa el tono irónico de esta comedia dramática que hace las veces de reflexión acerca de los vínculos humanos, especialmente acerca del amor.

En síntesis, Una relación particular es una película original, inteligente, bien actuada, que refleja muchas de nuestras taras a la hora de relacionarnos y de apostar al amor. No lo olviden: la pasan el lunes 25 a las 24.00hs, por el siempre oportuno canal I-Sat.

Estrenos de la semana

Miércoles, Abril 6th, 2005

Mañana jueves 7 de abril, se estrenan dos películas francesas, dos estadounidenses y una argentina. A continuación, los títulos.

* Amor eterno. Film candidato para el Oscar, realizado por la dupla Jean Pierre Jeunet-Tatou Audrey, director y actriz de la exitosa Amélie. Otra vez, la historia de un amor separado por el horror bélico y empecinado en reencontrarse.

* La trama de la vida. Largometraje francés promocionado de modo insistente en las salas porteñas hace bastante tiempo. ¿Por qué el estreno local tardó tanto en concretarse? Qui lo sa!

* Hitch, especialista en seducción. Para no parecer más protestona de lo que soy, no voy a decir nada respecto de los avances de esta comedia norteamericana protagonizada por Will Smith. Una sola cosa: es muy poco probable que vaya a verla.

* Adulterio. Segundo largometraje norteamericano, esta vez perteneciente al género dramático. Otro título sobre el matrimonio y la infidelidad. Uno más y van…

* Oro nazi en la Argentina. Este documental de Rolo Pereyra revela de qué manera numerosos criminales nazis se instalaron en nuestro país y, ayudados por altos funcionarios nacionales y estadounidenses, lavaron la inmensa fortuna acumulada por el Tercer Reich.

Diarios de motocicleta

Martes, Abril 5th, 2005

Diarios de motocicleta

País: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Argentina, Chile, Perú
Año: 2004
Título internacional: The motorcycle diaries
Guión: José Rivera, basado en publicaciones de Ernesto “Che” Guevara y de Alberto Granado
Dirección: Walter Salles
Actores: Gael García Bernal, Rodrigo De la Serna, Mercedes Morán, Jean Pierre Noher, Lucas Oro, Marina Glezer, Sofía Bertolotto, Franco Solazzi, Ricardo Díaz Mourelle, Diego Giorzi, Facundo Espinosa, Mía Maestro, Susana Lanteri, Natalia Lobo.
Sitio oficial

Walter Salles, ya reconocido por Estación Central

En honor a la verdad, siempre le tuve un poquito de miedo a Diarios de motocicleta, recientemente editada en DVD/video. En general, desconfío de las coproducciones súper multinacionales (en este caso, son siete los países involucrados) y, por otro lado, considero que recrear episodios biográficos de cualquier personalidad histórica de envergadura -en este caso, el “Che” Guevara- es una tarea muy delicada. De hecho, se corre el riesgo de caer en posturas panfletarias (a favor o en contra), en estereotipos contraproducentes (¿cuántas veces el “héroe” sofoca a la persona?) o, sencillamente, en proyectos vacuos que no están a la altura de las circunstancias (más precisamente, del personaje).

Por suerte, el trabajo del brasileño Walter Salles -reconocido por haber dirigido la talentosa Estación central- elude los mencionados peligros y, por otra parte, la confluencia de varios países en la factura de esta producción encabezada por Robert Redford arroja un resultado consistente. Por ejemplo, aquí los personajes no hablan en ese castellano híbrido que pretende aglutinar a hispanoparlantes de distintas nacionalidades, sino en el idioma que les corresponde: los protagonistas, en argentino (en este punto, cabe destacar el esfuerzo del mexicano Gael García Bernal por imitar el acento rioplatense); los chilenos en chileno; los peruanos en peruano.

Gael García Bernal, y su increíble parecido al Che Rodrigo De la Serna se lleva las palmas como Alberto Granado

Probablemente, uno de los mayores aciertos de Diarios de motocicleta sea su guión. Efectivamente, José Rivera supo entregar una adaptación verdaderamente cinematográfica de las cartas del Che y del testimonio de su compañero de ruta,
Alberto Granado. Aquí no hay abuso de la voz en off (recurso que suele saturar muchos relatos autobiográficos), y el poder expresivo de las imágenes pesa más que el de los parlamentos (algo fundamental que evita el mencionado riesgo panfletario, y que además revela la calidad fotográfica del film).

El verdadero Alberto Granado, hoy

Asimismo, esta “road movie” tiene el tino de concentrarse en una relación de amistad, la de los jóvenes Ernesto y Alberto, y en la aventura que emprenden juntos. De este modo, la caracterización del “Che” como futuro líder revolucionario pasa a un segundo plano y, por lo tanto, esquiva potenciales controversias.

El auténtico Ernesto Guevara, antes de llamarse Che

Las actuaciones constituyen otro aspecto sólido de la película. A pesar de que algunos lo notaron tenso o demasiado “marcado”, García Bernal encarna dignamente al Ernesto Guevara de 23 años, estudiante de medicina, tímido, asmático, acomplejado para bailar, extremadamente sensible ante el padecimiento ajeno, y cuyos gestos permiten vislumbrar su carisma y compromiso social. Lo que sí sucede es que el desempeño del mexicano aparece eclipsado ante el brillo de Rodrigo De la Serna, encargado de representar al extrovertido Alberto Granado.

Al guión, a la fotografía y a las actuaciones, hay que sumarles la banda de sonido (no tanto por la canción de Jorge Drexler, ganadora del Oscar, sino por la labor de Gustavo Santaolalla). Sin dudas, la música acompaña de manera sobria pero conmovedora el viaje de estos compañeros de aventura arrojados a las rutas de una América Latina que los acoge, los seduce, los emociona, los modifica y, al final de cuentas, los convierte en indiscutibles hombres de bien.

Noti-Hollywood

Lunes, Abril 4th, 2005

¡Dos noticias, dos, sobre el apasionante mundo de Hollywood!

Hernán Cortés y Malinche

La más ¿increíble?, ¿graciosa?, ¿descabellada?, ¿irónica? es que la llamada “meca del cine” proyecta recrear la conquista de los aztecas por los españoles, concentrándose en la relación entre el temible Hernán Cortés y su amante indígena Malinche. El largometraje se titulará The serpent and the eagle o La serpiente y el águila, y estará dirigido por Ron Howard, productor de series televisivas como la ñoña Felicity. En principio, el film estará listo para 2007.

Manoj Night Shyamalan

La segunda noticia, por su parte, inspira cierta intriga. De hecho, ¿qué puede resultar de la asociación entre un actor afecto a los trabajos independientes como Paul Giamatti -elogiado en Celuloide por su desempeño en Entre copas y Esplendor americano-, y un director de éxitos taquilleros como Manoj Night Shyamalan, cuya obra La aldea fue duramente criticada en este weblog? Al margen de cualquier reparo, lo cierto es que ambos trabajaron juntos en Lady in the water o La mujer en el agua. La película ya se encuentra en fase de post-producción, y su lanzamiento está previsto para el año próximo.

El globo rojo

Domingo, Abril 3rd, 2005

El globo rojo

País: Francia
Año: 1956
Título internacional: Le ballon rouge, The red balloon
Guión y Dirección: Albert Lamorisse
Actores: Pascal Lamorisse, Georges Sellier, Vladimir Popov, Paul Perey, René Marion, Sabine Lamorisse, Michel Pezin.

Por momentos extraño mi infancia. Me refiero a la tierna infancia, entre los 3 y 6 años, cuando creía en la existencia de un mundo mágico que siempre me seducía e intrigaba, y que a veces también me asustaba. Un lugar donde todo -hasta las cosas inanimadas- tenía alma, personalidad, sentimientos. Un espacio paralelo, ajeno a la cotidianeidad de los adultos y prescindente de la lógica, de las reglas, de las explicaciones… En esa época, vi El globo rojo, película francesa que acrecentó mi devoción por los globos, mi fe en la amistad (aún cuando se tratara de la amistad de un juguete), y mi encanto por el cine.

Pascal y su peculiar compañero

Pocos films habrán contado una historia tan hermosa como ésta, sobre la relación de un niño con su peculiar compañero. Pocos habrán logrado darle vida a algo tan aparentemente inexpresivo como ese objeto inflado, atado a un piolín. Pocos habrán descripto de un modo tan poético las ilusiones y la imaginación propias de la niñez.

Sin dudas, el globo rojo es el gran personaje de este largometraje. Para dotarlo de picardía, de fidelidad, de afecto, el guionista y director Albert Lamorisse se valió “únicamente” de distintos planos y del arte de la edición. Aquí no hubo efectos especiales, y ningún actor famoso prestó su voz. No: sólo se trató de la cámara y del globo.

¿Quién no lloró ante esta escena?

El globo acompañando a su dueño y amigo Pascal, esperándolo en alguna esquina o detrás de una ventana, jugando a una especie de mancha. El globo escapando de una patota. El globo acorralado. El globo multiplicándose en más y más globos multicolores… Todas estas escenas son profundamente bellas y conmovedoras, y en todas ellas también aparece algo de un París lejano en el tiempo y en la distancia, con sus calles grises, sus panaderías de antaño, sus viejas escuelas municipales.

A casi 50 años de su filmación, El globo rojo mantiene vigentes su estética, su expresividad, su sello. Es un referente indiscutible de un cine austero, sensible, artístico que parece haberse perdido con el paso del tiempo. Es, sobre todo, un pasaje seguro a aquella infancia que se fue, pero que de tanto en tanto podemos visitar.