
País: Reino Unido
Año: 2003
Título internacional: Code 46
Guión : Frank Cottrell Boyce
Director: Michael Winterbottom
Actores: Tim Robbins, Samantha Morton, Togo Igawa, Nabil Elouhabi, Sarah Backhouse, Jonathan Ibbotson, Natalie Jackson Mendoza, Om Puri, Emil Marwa, Nina Fog, Bruno Lastra, Christopher Simpson, Lien Nguyin, David Fahm, Jeanne Balibar.
Sitio oficial
Michael Winterbottom es el único responsable de que haya entrado a la sala. Nunca se me hubiera ocurrido ver una película protagonizada por Tim Robbins y Samantha Morton quienes desconocen el significado de la palabra química.
Pero ahí estaba yo, entregada a lo que el destino me tuviera preparado por los siguientes noventa minutos. Como en cualquier film la clave está en “comprar o no comprar”. Si uno elige “no comprar” esta película es maravillosa, nos da material para reir un buen rato. En cambio si uno opta por dejarse llevar por la historia ya no es tan fácil: “el camino del Señor está lleno de buenas intenciones”.
Uno debe acostumbrarse al idioma: mezcla de inglés, francés, español, italiano, alemán y algunos más que no llegué a captar. Debe acostumbrarse a que los personajes se cubran del sol y no de la lluvia. A que Samantha Morton no reaccione de los somníferos de la noche anterior y a que Tim Robbins no pueda recuperarse de la eterna resaca en la que vive. También a que ciertas cualidades o actitudes humanas sean originadas por implantación de virus.

William es un investigador del gobierno que es enviado a Shangai a dilucidar un caso de fraude. William cuenta con un don, el de la intuición, mediante ella es que llega a resolver los casos que se le presentan. La resolución del presente caso es que María es culpable de falsificación de papeles, pero decide no acusarla: William se ha enamorado.
Para colmo de males, haberse enamorado de una falsificadora que ayuda a los de “afuera” (oohhhh, vete Satán) William y María son genéticamente compatibles, por lo tanto les está prohibido tener relaciones.
Veamos esto en detalle, el código 46 del título hace referencia a que dos personas que compartan más del 25 % de sus genes tienen prohibido “relacionarse”, si lo hacen serán expulsados, serán enviados “afuera”.
Me llamó poderosamente la atención una escena en la que María se niega a tener relaciones sexuales con William, en realidad se niega el cuerpo de María, no su mente. Es que María porta un virus que rechaza físicamente a quien sea genéticamente compatible, entonces para poder hacer el amor con ella William debe atarla. (con las conclusiones al diván por favor).
Como buena película futurista, todo iluminado y con grandes pantallas, inmediatamente nos trae a la memoria cosas como Sentencia previa o Blade runner. Ahí en esa comparación es donde falla el guión, es que Frank Cottrell Boyce también debe haberse imaginado la comparación al escribirlo. Sus líneas llegan hasta meditar sobre el destino, la toma de decisiones, las consecuencias, ciertas afirmaciones que sólo suenan pomposas e injustificadas a medida que la película avanza y la historia se estanca.
De no ser todo tan frío y evidente hubiera sido una interesante historia de ciencia ficción. Un buen argumento en contra de esto puede ser que todo en el futuro es frío y evidente ¿Quién sabe?

P.D.: Al comienzo Morton lo lleva a Robbins a un karaoke donde está el mismísimo Mick Jones cantando Should I stay or Should I go de por supuesto The Clash.
P.D.2: La banda de sonido es excelente.