Archive for the ‘No la vean’ Category

Triplete nefasto

Domingo, Junio 19th, 2005

Últimamente el destino se comportó de manera imprecisa a la hora de soplarme títulos al oído en el videoclub. Me convenció de uno después de señalarme la participación de Diego Capusotto, María Fiorentino, Verónica Llinás, y de mencionar las palabras “parodia bizarra”. De otro, rescató a su directora y me leyó un argumento en principio interesante. En cuanto a un tercero, admito que el sino tuvo poco que ver: en realidad, me dejé llevar por una buena campaña de prensa.

Soy tu aventura

Soy tu aventura
Seguidora fiel del programa de TV Cha, cha, cha, corrí el riesgo de alquilar esta película cuyos avances había visto alguna vez en el cine. Los nombres Capusotto y Alberti lo valían. Por otra parte, la idea de retomar esos films de los años ‘70 protagonizados por un cantante de moda -llámese Sandro, Palito Ortega, o Donald- me había parecido desopilante. Por algún motivo, Luis Aguilé siempre me resultó desagradable, así que el desafío de una sátira en torno a su figura se me presentó como algo más tentador todavía.

Lamentablemente, el género parodiado terminó siendo más fuerte que la intención de parodia y, sin quererlo, acabé viendo un musical setentista argentino más, donde las humoradas son un patético esfuerzo por causar gracia. Por suerte, Capusotto, Alberti, Llinás y Fiorentino tienen ese ángel que mantiene sus talentos intactos a pesar de todo. En cambio, las actuaciones de los coprotagonistas Luis Luque y el propio Aguilé son sencillamente i-n-s-u-f-r-i-b-l-e-s.

En carne viva

En carne viva
Después de ver este film, temo llegar a la conclusión de que la trayectoria de Jane Campion esté decayendo. Tras las inolvidables Un ángel en mi mesa -drama con el que se dio a conocer en la Argentina- y La lección de piano, la directora neozelandesa parece haber trastabillado con la complicada Retrato de una dama (¿recuerdan aquella intrincada relación entre John Malkovich y Nicole Kidman?) para luego perder pie con el largometraje aquí comentado.

In the cut -tal es su título original- es un relato de suspenso, policial, psicológico, con una importante carga erótica que termina aburriendo por su típico recurso de éste-y-éste-parecen-el-asesino-pero-seguro-que-no-lo-son.Probablemente-sea-ese-personaje-secundario-que-deja-verse-unas-tres-o-cuatro-veces-como-quien-no-quiere-la-cosa. A esto hay que sumarle un desempeño actoral mediocre, especialmente el de Meg Ryan que parece estar oliendo a mierda a lo largo de tooooooooda la película.

No sos vos, soy yo

No sos vos, soy yo
Volvemos al cine nacional y, mientras me dispongo a escribir estas líneas, me preparo para recibir comentarios escandalizados por la inclusión de esta película en la sección No la vean. Es cierto que el de Juan Taratuto no es TAN malo como los otros dos títulos que conforman este triplete. Pero, salvando algunos pocos gags y el trabajo de Diego Peretti, esta comedia resulta previsible, aburrida, muy por debajo de las expectativas generadas por la promoción de su éxito en las salas nacionales y españolas.

Es cierto… Del trío, es la propuesta menos nefasta y, por lo tanto, más digerible. De hecho, podríamos incluirla en la categoría Ni fu ni fa. Sin embargo, si me preguntaran si vale la pena verla, respondería que no.

Criminales

Miércoles, Abril 27th, 2005

Criminales

País: Estados Unidos
Año: 2004
Título internacional: Criminal
Guión: Gregory Jacobs basado en la película Nueve reinas de Fabián Bielinsky
Dirección: Gregory Jacobs
Actores: John C. Reilly, Diego Luna, Maggie Gyllenhaal, Peter Mullan, Zitto Kazann, Jonathan Tucker, Laura Cerón, Soledad St. Hilaire, Ellen Geer, Brandon Keener, Nick Anavio, Deborah Van Valkenburgh, Maeve Quinlan, Brent Sexton, Malik Yoba.
Sitio oficial

Gregory Jacobs fracasa en su trabajo de reedición

Cuenta la leyenda que, tras quedar fascinado con Nueve reinas, George Clooney le compró los derechos al guionista y director argentino Fabián Bielinsky. Rápidamente, el galán maduro contactó a Gregory Jacobs (nota aparte: Jacobs fue asistente de dirección de La gran estafa y La nueva gran estafa, protagonizadas por Clooney) para que se encargara de hacer una remake de dicho film. ¿El resultado? Digámoslo sin anestesia: una copia mala y aburrida de uno de los mejores títulos de nuestro cine nacional.

Al menos acá en Buenos Aires, tuvieron el tino de no estrenarla en el circuito de salas comerciales. Criminales salió directamente en DVD/video, y lo bien que hicieron. De hecho, el trabajo de Jacobs no hace más que depojar a la propuesta de Bielinsky de todo su dinamismo, su picardía y su química. Nada se rescata; todo se transforma… en mediocridad.

Para empezar, la reescritura del guión sólo responde a la lógica necesidad de traducir los parlamentos -obviamente, del castellano al inglés- y a la exigencia de adaptar determinados episodios o gags típicamente porteños a la idiosincrasia californiana. Por lo tanto, quienes vieron Nueve reinas reconocerán el cuento del tío efectuado a través de un portero eléctrico; en cambio no asistirán a la puesta en escena que el personaje de Ricardo Darín montaba para robar el periódico.

Los personajes de Criminales... ... no tienen la química de los de Nueve reinas

Al margen de algunos retoques, el aporte de la remake es nulo. Es más: existen serios errores de coherencia y de continuidad. Por ejemplo, la estafa al mozo con el billete de cien pesos -o cien dólares- roto está tan mal contada que les resultará inentendible a quienes no vieron el film argentino. Otra prueba de desprolijidad: el detalle de la alusión a la canción de Rita Pavone es en principio retomada en Criminales pero luego abandonada a mitad de camino.

Fabián Bielinsky le vendió sus derechos de copyright a George Clooney

A esto hay que sumarle la falta de química entre los protagonistas. Por algún motivo (tal vez por la pobreza del guión o por fallas en la dirección), el probado talento actoral del mexicano Diego Luna y de los norteamericanos John C. Reilly y Maggie Gyllenhaal resulta insuficiente a la hora de darles vida, astucia, capacidad de seducción a sus personajes. Al contrario, la relación entre Rodrigo, Richard y Valerie es amorfa, fofa, sin absolutamente ninguna chispa.

Si las comparaciones son odiosas, en este caso lo es de un modo alevoso e irrefutable. Indudablemente, Criminales no le llega ni a la suela de los zapatos a Nueve reinas. Es que, obviando todo intento de cotejo, el título de Gregory Jacobs se hunde por su propio y único peso. Por eso, estimados amigos celuloideanos, ni se molesten en alquilarlo.

El efecto mariposa

Miércoles, Abril 13th, 2005

El efecto mariposa

País: Estados Unidos
Año: 2004
Título internacional: The butterfly effect
Guión y dirección: Eric Bress y J. Mackye Gruber
Actores: Ashton Kutcher, Melora Walters, Amy Smart, Elden Henson, William Lee Scott, John Patrick Amedori, Irene Gorovaia, Kevin Schmidt, Jesse James, Logan Lerman, Sarah Widdows, Jake Kaese, Cameron Bright, Eric Stoltz, Callum Keith Rennie.
Sitio oficial

El protagonismo de Ashton Kutcher y Amy Smart no ayuda demasiado

El efecto mariposa es un buen ejemplo de cómo una idea interesante, compleja, arriesgada puede echarse a perder cuando quien la lleva al cine se confunde, se pierde, en suma, no se encuentra a la altura de las circunstancias. Los resultados empeoran si ni siquiera es posible rescatar el desempeño de los
actores. En este caso, no puede esperarse mucho de los televisivos Ashton Kutcher y Amy Smart, famosos por sus Michael Kelso y Christie Shales de la exitosa serie That ’70s show (lo mismo aplica para el resto del elenco).

Como numerosos relatos de ciencia ficción, esta película recurre a una hipótesis científica: la que pretende explicar la teoría del caos a partir de las consecuencias del aleteo de una mariposa. De hecho, basados en lo que puede provocar el simple batir de alas de un insignificante insecto, algunos estudiosos dan cuenta de lo aleatorio, lo errático, lo imprevisible de ciertos cambios en el universo.

Eric Bress y J. Mackye Gruber arruinaron una idea excelente

Ajeno a estas nociones de física, el film escrito y dirigido por Eric Bress y J. Mackye Gruber retoma la expresión “efecto mariposa” para plantear la posibilidad de cambio, no ya en el cosmos, sino en el tiempo y en la vida de los seres humanos. En este sentido, la propuesta es a priori muy rica ya que juega con la idea de que nuestra mente es capaz de manejar el transcurso de días, semanas, meses y años, así como los recuerdos.

Dicho de otro modo, de contar con el don del protagonista Evan Treborn,
tendríamos la fortuna de reconstruir nuestro pasado y, por lo tanto, nuestro
presente. Esto implica, por supuesto, la oportunidad de reparar errores y de
mejorar nuestra existencia y la de nuestros seres queridos.

Evan Treborn puede cambiar acontecimientos de su niñez... ... y de su adolescencia

Ahora bien, por más fascinante que resulte, la trama falla por su desarrollo
estereotipado, burdo, patético. Por ejemplo, la escena en la que Evan/Ashton
regresa paralítico y sin brazos de un “viaje” al pasado causa risa. Lo mismo
sucede cuando la dulce e inocente Kayleigh/Amy se presenta como una prostituta drogadicta con la cara llena de cicatrices.

Esta película es más volátil e intrascendente que una simple mariposa

Por si esto fuera poco, El efecto mariposa parece desplegar cierta moralina respecto de las limitaciones de nuestros deseos (siempre en referencia a la alternativa de cambiar el pasado). Al menos en el caso del personaje principal, su visión es tan acotada que, después de cada incursión a la infancia y/o adolescencia, las modificaciones empeoran las cosas en la actualidad. Así, desde esta perspectiva, no habría voluntad humana capaz de doblegar ciertos designios del destino.

Pensándolo bien, algo así les sucedió a Bress y Gruber: por más vueltas que hayan
dado, no lograron que su largometraje rindiera honor a la idea original que lo
motivó. Y nada puede hacerse al respecto… Es realmente una pena.

18-J

Lunes, Marzo 21st, 2005

18-J

País: Argentina
Año: 2004
Título internacional: 18-J
Guión: Damián Fraticelli, Santiago Giralt, Roberto Gispert, Juan Bautista Stagnaro, Mariano Vera.

Dirección: Daniel Burman, Adrián Caetano, Lucía Cedrón, Alejandro Doria, Alberto Lecchi, Marcelo Schapces, Carlos Sorin, Juan Bautista Stagnaro, Adrián Suar, Mauricio Wainrot.
Actores: Norma Aleandro, Inés Estévez, Norman Erlich, Adriana Aizemberg, Susú Pecoraro, Silvia Kutika, Luis Luque, Nazareno Casero, entre muchos otros.

Doria, Suar, Burman, Cedrón entre otros convocados para dirigir los cortos

“El camino al infierno está sembrado de buenas intenciones”, reza el dicho popular que, en este caso, sirve como anillo al dedo para presentar la reseña sobre 18-J, película argentina recientemente lanzada en DVD/video. Es que este intento de homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA no es más que eso: un intento o, dicho de otro modo, el boceto de un trabajo en conjunto (se trata de una serie de diez cortos dirigidos por distintos cineastas argentinos) deficitario en términos de originalidad, calidad y agallas.

Lo más triste de este film no es su mediocridad generalizada, sino que no hay ni un solo corto que se destaque. Todos son más o menos malos, aún cuando estamos hablando de realizadores de la talla de Daniel Burman (responsable de la conmovedora El abrazo partido), Alejandro Doria (a cargo de la inigualable Esperando la carroza) o Adrián Caetano (tantas veces alabado por Uno oso rojo).

Da la sensación de que los guionistas y cineastas convocados nunca se comprometieron verdaderamente con el proyecto. A lo sumo, construyeron grandes discursos llenos de lugares comunes y golpes bajos -como es el caso de Doria, a cargo de Vergüenza, monólogo enunciado por una Susú Pecoraro a esta altura experta en letanías- o alegorías con cierto tufillo bíblico -como la que emana de La ira de Dios del ignoto Marcelo Schapces-.

Adriana Aizemberg y Norman Erlich en el episodio sin título de Daniel Burman Susú Pecoraro, intérprete del monólogo de Alejandro Doria

Quizás el menos jugado fue Carlos Sorín (tan aclamado por sus Historias mínimas) que, en La memoria, se conformó con enlazar primeros planos de las 85 víctimas fatales, extraídos de fotos de cuando aún estaban vivas. ¿No había nada más por hacer o por decir?

Imagen del atentado, ocurrido el 18 de julio de 1994 en plena ciudad de Buenos Aires

Antes que un homenaje a quienes murieron en el atentado, esta producción es una síntesis patética de la impotencia de nuestra sociedad. Así como nuestra dirigencia y la ciudadanía nos limitamos a asistir al desarrollo de los acontecimientos, sin movernos demasiado y sin mantener un compromiso solidario, los hacedores de estos cortos no pudieron más que exponer un reflejo tibio y desdibujado de la tragedia.

Tampoco trataron de ponerle algo de garra, o al menos arte (ni siquiera fueron originales con el título, tan parecido a Fahrenheit 9/11 de Michael Moore o a la coproducción 11.09.01 - September 11). No… Se contentaron con participar, con cumplir, con figurar. Por lo demás, 18-J será recordada como una de las peores películas del año 2004, y la peor de la cinematografía vernácula de los últimos tiempos.

Las mujeres perfectas

Sábado, Marzo 5th, 2005

Las mujeres perfectas

País: Estados Unidos
Año: 2004
Título internacional: The stepford wives
Guión: Paul Rudnick, basado en el libro de Ira Levin
Dirección: Frank Oz
Actores: Nicole Kidman, Matthew Broderick, Bette Midler, Glenn Close, Christopher Walken, Roger Bart, David Marshall Grant, Jon Lovitz
Sitio oficial

Nicole Kidman, más perfecta que nunca

Dicen que el libro de Ira Levin está muy bueno. Dicen también que la versión cinematográfica de 1975, filmada por Bryan Forbes, le hace honor. La pregunta es, entonces, ¿por qué alguien habría querido empañar ambos logros con una remake insulsa? Y todavía hay más: ¿por qué, en este caso, el guionista Paul Rudnick modificó el final de la novela, apostando a un aguado happy end? ¿Por qué Frank Oz eligió como protagonista al inexpresivo Matthew Broderick? ¿Por qué actores con la trayectoria de Nicole Kidman, Bette Midler, Glenn Close y Christopher Walken aceptaron participar en un proyecto tan desaprovechado?

Por momentos, Hollywood parece estar atravesando una crisis irreversible, teñida por la falta de ideas y por una indiscutible mediocridad a la hora de retomar viejas propuestas taquilleras. Por si caben dudas, películas como Las mujeres perfectas confirman esta tendencia que convierte a la llamada “meca del cine” en una muy productiva usina de títulos insoportables.

Mathew Borderick, intrascendente

Este film gira en torno a la mítica guerra entre los sexos (opuestos) y explota la fantasía de venganza: venganza de los hombres, que pretenden reemplazar a sus mujeres por clones despojados de defectos y con virtudes -físicas, sobre todo- suplementarias; venganza de las mujeres, que les demuestran a sus maridos la inconsistencia de esos prototipos supuestamente perfectos.

En principio, la idea resulta atractiva, y las posibilidades de hacer una comedia divertida son evidentes. Sin embargo, en lugar de sacar partido de los recursos de una buena trama, el guión se aferra a obviedades (¿cuántas veces hay que insistir en el carácter rebelde de Bobbie Markowitz/Middler?) y se concentra en la necesidad de difundir una moraleja (algo así como “lo esencial es invisible a los ojos”, “las apariencias engañan”, “la belleza es lo de menos”, “el amor es ciego” y demás frases trilladas).

Lo cierto es que ni el sex appeal de Kidman, ni la simpatía de Middler, ni la ductilidad de Close, ni la ambigüedad de Walken logran levantar una película que se cae a pedazos. Es más… Ni siquiera pueden contrarrestar el peso muerto impuesto por el pusilánime Broderick, a esta altura demasiado grande (¿o viejo?) para volver a sus comedias de adolescentes de los años ‘80.

Glenn Close, en todo su esplendor Christopher Walken, enigmático Bette Middler, siempre simpática

Las mujeres perfectas salió en video/DVD hace un mes, más o menos. Desde entonces, cada vez que voy al videoclub, tengo la sensación de que nadie la alquila. ¿Será realmente así? ¿Será una mera ilusión? ¿Será que proyecto en los demás mi desilusión de cuando la vi en el cine a mediados del año pasado? Como sea, háganme caso: no pierdan tiempo con esta película.