Siete años de matrimonio

País: Francia
Año: 2003
Título internacional: Sept ans de mariage
Guión: Didier Bourdon y Dominique Coubes
Dirección: Didier Bourdon
Actores: Catherine Frot, Didier Bourdon, Jacques Weber, Yan Duffas, Gabrielle Lopes Benites, Véronique Barrault, Françoise Lépine, Jean-Pierre Tagliaferri, Jacques Herlin, Claire Nadeau, Frédéric van den Driessche, Samir Djama, Michèle Moretti, Philippe Brigaud, Thierry Bosc.

Siete años de matrimonio es una entretenida comedia francesa que combina una mirada piadosa sobre las relaciones de pareja y el retrato ácido de una sociedad obsesionada por el sexo. Dirigida, escrita y protagonizada por Didier Bourdon, este título resulta ideal para pasar un buen rato y, sobre todo, para desdramatizar el desencanto, la rutina, los roces que suelen aquejar a toda convivencia prolongada.
¿Quién no escuchó hablar de “la crisis” o “el comezón” del séptimo año? ¿Quién no sintió o imaginó el tedio que suele aparecer cuando la pasión y la ilusión de los primeros tiempos pierden espacio ante los avatares de la cotidianeidad? Decididamente, por experiencia o por miedo (o por ambas cosas), uno se siente identificado con el planteo inicial del largometraje. Será por eso que la película prende desde el principio.

Además de mostrar las idas y vueltas de un matrimonio cuyos integrantes parecen detestarse cordialmente, Siete años… se mete con el sexo y sus implicancias sociales tantas veces debatidas: los prejuicios, los mitos, la industria porno, la publicidad, los escándalos mediáticos, los secretos de familia, etc. Aquí no se salva nadie, ni siquiera la medicina y sus últimos “descubrimientos” acerca del goce y la vida plena.

Lo mejor de este guión es que, si bien cumple con los cánones de una comedia (la vida carece de su peso dramático; todos los personajes terminan siendo queribles; hay final feliz), su desarrollo evita reiteraciones y lugares comunes. Con la colaboración de Dominique Coubes, Bordon prefiere ciertos guiños o pinceladas sutiles antes que la exposición explícita. Y si sus personajes surgen de estereotipos claramente identificables (por ejemplo, los padres de Audrey aparecen como típicos exponentes de la alta burguesía parisina), estos “prototipos” no se imponen como reales, sino como un terreno fértil para la parodia.

Las actuaciones representan otro punto a favor. Catherine Frot hace de su Audrey -la esposa- el personaje más gracioso y a la vez más conmovedor de la historia. Su transformación de una señora pacata, agria e incluso resentida a una mujer liberada de su propia moralina y encaminada hacia un aparente desenfreno sexual es imperdible.
Siete años de matrimonio omite la fórmula de “x cantidad de gags por cada x cantidad de tiempo”. También prescinde de actores famosos, a esta altura meras maquietas, que se limitan a hacer gala de un histrionismo forzado. Quizás en la falta de cálculo y de presencias estelares se encuentra la clave de esta comedia que, sencillamente, posee el gran mérito de hacernos reir de nosotros mismos.